D. Méndez

Te presentaste como el amor de mi vida

Te presentaste como el amor de mi vida,

tan seguro, tan brillante,

como si el destino hubiera decidido por mí

sin preguntarme nada.

 

Y yo, tan dispuesta, tan rota,

te abrí la puerta sin medir el viento,

sin leer las señales,

sin imaginar lo rápido que se apaga

lo que arde demasiado.

 

No me dio tiempo de procesar

lo veloz que te fuiste de ella—

de mi vida,

de mi pecho,

de ese lugar que apenas te estaba haciendo.

 

Llegaste como promesa,

y te fuiste como sombra.

Así de simple,

así de cruel,

así de inevitable.

 

Ahora solo me quedan los restos:

la confusión,

el hueco,

la sensación absurda

de haber amado a un fantasma

que solo estuvo aquí

lo suficiente para dejarme en ruinas.