Persiste en lo que crees,
sin rendirte ni dejar de luchar,
que la vida sin desafíos
no es vida de verdad.
Enfrenta la tormenta y el bravo mar;
la vida no es camino de rosas,
y a cada paso se avanza más.
Acepta lo que venga
y lo que haya de llegar,
pues la travesía es muy corta…
y también para llorar.
Lucha por lo que quieres,
¡ahí está tu hogar!,
y la vida ya te enseña
hasta dónde puedes llegar.
Sé tú mismo,
y siempre con los demás,
porque lo que aquí construyas
contigo partirá.
Quiere con alma,
y con el alma seguirás;
la vida es un milagro
y la eterna oportunidad.
Día de espinas,
aprovechado hasta el final;
de cada herida brota un fruto,
y ningún día se pierde jamás.
Pues incluso en la angustia,
la vida te recuerda
que de la espina la flor florece…
¡si la sabes abrazar!