Cuando cruces por el puente del destino
no me escondas corazón, en tu deseo,
si la duda se adueñara de ese juego
y pareciera que el amor encoge el rostro.
Ya no importan las palabras que dijeras,
pues parece que la dicha que te lleva
se convierta en mentira Traicionada
por sufrir lo que tu sueño desfigura.
Cómo puede ser, amor, si no es posible
proponerte abandonar tu pensamiento
si por mucho que te diga lo que siento,
permanece tu atención inaccesible?
Yo arranqué, sin tu permiso la inocencia
del momento que estuvimos esperando
y confundí así, tu mirada, abandonando
mí deseo de placer en tu presencia…