Cardenales en la piel, rasguños en el alma,
chispazos entre la noche más obscura,
desgarrada alma entre las sombras.
En el anochecer los días finales,
todo se rompe sin remedio.
Mientras suena la canción,
esa canción lejana,
y las heridas
se abren,
de nuevo.
En la noche,
entre estelas,
y todo se apaga,
hasta esa canción,
que duele y duele.
El corazón se desafina,
entre sones lejanos de vivir,
mientras ponemos vendas a la vida,
en ese corazón que nunca termina de curar.
Hasta que la música interior se nos apaga,
y el corazón deja de cantar canciones,
triste frialdad de un corazón,
muerte anunciada,
al final llega.
----------------------------------------
v2