Otro día otra tarde.
No hay más, no hay menos.
No hay más que un oscuro silencio.
No hay más que el intento fugas de querer desvanecerse,
De trascender junto al viento celeste.
De no estar aquí.
No por qué sea débil o por qué ya no quiera,
Es simplemente por qué yo ya no tengo fuerzas.
O quien sabe, tal vez ese sea otro sinónimo de debilidad.
Otro de vaga incertidumbre u orientación a la realidad.
Ella para mí, no es más que un mar de violentas olas inciertas.
Una falsa tormenta de esperanzas inconcretas,
Basta un suspiro para perderme en el viento
Y volar más alto de lo que deja ver el firmamento.
Y ojalá, desaparecer,
Sin dejar un mínimo rastro de mi existencia.