Yo vengo del abismo de la herida
alzando la verdad como estandarte
no escribo por la gloria ni por arte
sino para encender la propia vida.
Detesto la conciencia sometida
el alma que se entrega sin su parte
prefiero el hierro cálido del combate
a un sueño sin aristas ni salida.
Si tiembla el poderoso ante mi grito
yo tiemblo de coraje y de sentido
sabedor de mi deuda con la voz.
Proclamo mi destino: estar proscrito
por todo aquel que oprima lo vivido
bendito soy si alzándome, soy dos.
💥💞
Yo supe de horizontes sin respaldo
y de la soledad como destino
la vida me enseñó su desatino
y yo aprendí a crecer desde lo falto.
No espero recompensa ni resguardo
que el mundo es un maestro taciturno
al necio lo seduce lo nocturno
al justo lo sostiene lo que es arduo.
Así voy: sin más ley que mi palabra
sin más señor que el pulso que me nombra
y el peso de mi historial sobre la piel.
El viento me deshace y me recobra
yo sigo, porque el cielo nunca labra
un hombre sin quebrarle algún cincel.
Almafuerte es recordado como el poeta de la dignidad, el maestro sin título, el rebelde sin partido. Su obra sigue viva en cada verso que desafía la resignación.
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