Hoy un hombre me pidió dinero,
línea 6 de metro,
uñas largas y ojos tristes;
manga corta en enero.
Nadie le miraba y todos le sentían
nadie hacia nada, pues nadie le quería.
Cuando en la sociedad mas abnegada
vivimos se suponía,
mierda pinchada en un palo
eso vale la marabuntería.
Si fuera por la mayoría
esa gente moriría.
Después de darle las monedas me miraría
y una pregunta supe que se hacía
se acercaba el invierno
¿hasta primavera viviría
o en las gélidas noche de diciembre
su cuerpo humano perecería?
Los demás en el vagón nada le darían,
ni una magra sonrisa se merecía.