Guayaquil despertó con el clamor del pueblo,
los obreros alzaron su voz contra los patronos,
pedían justicia, pan y jornada de ocho horas,
el gobierno respondió con fusil y miedo.
Las aguas se llenaron de cuerpos y de nombres,
\"Las cruces sobre el agua\" marcaban su condena,
pero en cada ola vibraba una promesa:
la sangre derramada sembrará conciencia.
Cien años después, se repite la traición,
le llaman reforma al robo del trabajo
flexibilizan la vida, destruyen derechos,
y venden el futuro en nombre del imperio.
Los mártires del quince nos miran desde el río
sus cruces no callan, sus sombras nos reclaman,
no basta con llorar, hay que seguir la batalla,
porque la clase obrera no se postra ante el tirano
Que truenen las calles con la fuerza rebelde
la cruces sobre el agua son nuestra bandera,
para que la masacre del 15 de Nov. no se olvide,
porque la dignidad se forja combatiendo las injusticias.