Ni el oro de un millón de Tierras compra
lo que la roja sangre de tu gracia
ni un cosmos de lucientes esmeraldas
logra lo que tu muerte redentora.
No alcanza la turquesa de las olas
ni para una mañana inmaculada,
que no hay nada que supla lo de un alma,
solo la inmolación de tu Persona.
En tus llagas está la plata buena,
gratis para la vida perdurable
que se da por amor al escogido
Gota a gota bebemos luz eterna,
sanamos plenamente con la sangre
que un día nos legaste en sacrificio.