AL GRAN JUNCO.
Se quebró el junco del jardín,
que pintó en invierno belleza,
como flor de almendro y cereza,
que como todos acaban al fin,
pero tú eres cual voz de violín,
glorioso recuerdo obrero sufrido,
tú el surco y la espiga de trigo,
trama y urdiembre en telar fino,
tejedor de telas en almas de lino,
a tus hijos eres ejemplo y abrigo.
Se quebró la vida del junco viejo,
el que alzaba valiente sus días,
el dador de calor a manos frías,
y verbos de amor al que vive lejo.
Ahora tu nombre será en azulejo,
escrito por tu linda descendencia,
los herederos de tu valor y ciencia,
del luchador que todos sabemos,
tu ejemplo valiente no olvidaremos,
en esta bella y terrena experiencia.
Autor: Poeta al atardecer.