Y de que sirven las tardes de novela
Las largas caminatas la eterna espera
La horas de estudio el espacio que nos dimos
La fría despedida, el olvido inmediato
De que sirven los recuerdos guardados
De gratos momentos que fugaces yacen
En memorias borradas
El eterno ser que no tuvo génesis
Divertidas tardes de diálogos sin sentido
Discusiones que buscaban el rompimiento inmediato
Y lo peor no es eso, no es la incomprensión ni el desamor
Lo peor es saber y callar, saber y callar pensando que si tal vez lo ignoro todo entonces no será cierto