Humberto adasme

Y de que sirve

 Y de que sirven las tardes de novela 

Las largas caminatas la eterna espera

La horas de estudio el espacio que nos dimos

La fría despedida, el olvido inmediato

De que sirven los recuerdos guardados

De gratos momentos que fugaces yacen

En memorias borradas

El eterno ser que no tuvo génesis 

Divertidas tardes de diálogos sin sentido

Discusiones que buscaban el rompimiento inmediato

Y lo peor no es eso, no es la incomprensión ni el desamor

Lo peor es saber y callar, saber y callar pensando que si tal vez lo ignoro todo entonces no será cierto