EDGARDO

Esperanza sembrada

Ojalá nos alcance la vida

para encontrarnos sin miedo,

donde el dolor no se anida

y la fe florece en el tiempo.Ojalá los días se abran claros

como la aurora sobre tu piel,

sin prisas, ni reparos,

cantando juntos, Dunia, en la miel.Ojalá nuestro amor se quede

pese a los inviernos fríos,

que, aunque el tiempo pase y cede,

siempre broten nuevos bríos.Ojalá tu risa me nombre

en mañanas de esperanza,

y nunca la tristeza asombre

la luz de nuestra alianza.Ojalá que el pasado cure

todo el llanto que fue herida,

y tu abrazo, dulce y puro,

sea promesa renacida.Ojalá los sueños crezcan

tan altos como la fe,

que ni el viento los desvanezca

ni la sombra los desee.Ojalá podamos bailarle

a la vida, juntos, sin temor,

y en cada paso hallarle

un motivo al corazón.Ojalá Dunia, la dicha nos espere

tras cada injusta caída,

y la esperanza persevere

allí donde amaste la vida.Ojalá julio y diciembre

nos alcancen de la mano,

como rosal que siempre siembre

perfume en cada verano.Ojalá nos baste el día

para cumplir las promesas,

y la noche sea alegría

de mirarnos sin tristezas.Ojalá tu nombre y el mío

sean eco en todos los caminos,

que tu amor venza el hastío

y despierte los destinos.Ojalá tu fe me enseñe

a perderle el miedo al dolor,

y tu corazón me empeñe

en sembrar solo amor.Ojalá tu luz divida

la niebla en mi pensamiento,

y lo gris se vuelva vida

si lo miras sonriendo.Ojalá, Dunia, que la espera

sea solo un dulce instante,

y la esperanza sincera

se haga eterna en un instante.Ojalá tiemblen tus pupilas

de alegría compartida,

y ninguna pesadilla

arranque la flor de la vida.Ojalá las horas lentas

sean puentes a tu regazo,

y el alma, que se contenta,

halle en ti siempre su abrazo.Ojalá en el jardín vivido

florezcan sueños recientes,

y lo que ayer fue perdido

se torne frutos presentes.Ojalá cosechemos juntos

el amor que maduramos,

y nunca falten segundos

para decirnos: “te amo”.Ojalá que lo sembrado,

con la ternura y la fe,

sea mañana milagro

de esperanzas al nacer.Ojalá, Dunia, mi cielo,

que en este viaje constante,

la esperanza sea el anhelo

que une siempre este instante.