Heme aquí, mortal de letras
de entre críticas nacido
heme aquí, cual maldecido
camuflado en vestimentas
y adornos, por lo que escribo.
Heme aquí, vivo y divino
como plagio de leyendas,
como el barro que esculpido
al calor del sol, se seca
y se forma retorcido.
Vencedor a tanta muerte
que entre suspiros, exhala
heme aquí, con las palabras
que en la vida me retienen
a volar, atando alas.
Heme aquí, en soledad
en mis quejas silenciadas
en mis lágrimas lloradas,
en mi forma de pensar
heme aquí, pero sin nada.
Y con valor caducado
sin esperanzas, sin ganas
heme aquí, casi olvidado
con ese fuego que abrasa
mi corazón calcinado.
Heme aquí, siempre enterrado
por la tierra del olvido
heme aquí, como el perdido
que cumple con su pecado
heme aquí, solo y callado.
Y heme aquí, tan aburrido
tan absorto en mi silencio
que aunque lo digo y lo grito
heme aquí, encarnecido
por vivir estando muerto.
Heme aquí, con mis escritos
sin saber muy bien que digo
sin responderme, repito
heme aquí, en mi camino
con mis versos sin sentido.
Heme aquí, sin ser poeta
sin entender bien la vida,
y otra vez quiero en poesía
que se escuchen mis poemas
heme aquí, para el que quiera.