Tú sonríes, y no sabes
que tu risa es un faro en la bruma de los días,un destello de luz pura y precisa que al corazón más frío enternecería.
Ignoras el hechizo que se anida
en la curva fugaz de tu alegría,
la semilla de luz en tu rostro
que jamás se marchita.
Siembra con amor en cada sonrisa
la quieta semilla de un mundo
más noble y generoso. Y en ese gesto inconsciente y pequeño habita el poder de transformar la alegría, haz de lo cotidiano la dulzura de tus días.
Y tú, que sonríes sin saber el hechizo de tu sonrisa,
sigue tejiendo tu magia pura:
que esa alquimia inconsciente
florezca eterna en tu sonrisa.