Si quise coger las peras
a un olmo que estaba seco
se quedaron las cerezas
sin coger, en el cerezo.
Por querer llegar primero
corriendo hasta la meta,
me perdí sin darme cuenta
los detalles mas pequeños.
Por querer vivir la vida
tan intensa, tan sin freno
la viví pero deprisa.
Ahora que ya llego a viejo
he vivido media vida
sin disfrutar los momentos.
Tanto viaje, tanto sexo
tantas fiestas y comidas
que olvidé que por la prisa
me perdía lo que quiero.
Tanto amor sin sentimiento
tanto vivir entre risas
que ahora, no tengo vida
solo mi llanto en silencio.
He perdido tantos días
con la ilusión de vivir
que la vida la perdía.
Ahora que llego al fin
veo claro que en la vida
no hay que correr, hay que vivir.