CRECER PARA SÍ MISMOS
Hace ya algunos años,
cuando se carecía de medios de locomoción
modernos, tecnológicos, la salida al campo resultaba
esporádica, difícil, poco menos que imprevisible,
accidental y fuera de norma. Cambiar de situación
geográfica era improbable, y la geografía se aprendía
en los mapas con notable añoranza del viaje físico,
con ansias por emprender por fin la experiencia viajera.
Y, entonces, crecían los bosques para sí mismos
como consecuencia, crecían recios y anónimos
en sus laderas y en sus articulaciones montañosas,
sin mancha, uniformados y umbrosos,
no visitados por muchos,
ni con demasiada frecuencia.
Gaspar Jover Polo