ALVARO J. MARQUEZ

APARIENCIAS / MALDICIÓN (DOBLE TANDA)

<< APARIENCIAS >>

 

Aún queriendo estallar como volcán
Por sentimientos que vienen y van
Cuando contigo me encuentro,
Me urge hallar la manera
De parecer muy tranquilo por fuera
Aunque me queme por dentro.

Debo decir simplemente te quiero
Y parecerte muy sincero
Cada vez que te lo diga...
Y cuidarme de caer,
Para no perder a una gran mujer
Y a una magnífica amiga.

No tocar el tema del amor
Para no cometer un error
Que te haga sentir mal,
Pues no hará que me asombre
Que tal vez como hombre
No puedas quererme igual.

Y me encuentro sin poder decirte
Que he querido seguirte
Por senderos muy espinosos,
Para demostrarte con eso
Y en la dulzura de un beso
Que mi sentir por ti es único y hermoso.

Y me apena estar disfrazado
Porque no te muestro el lado
Verdadero de mi sentir,
A veces cuando conversamos,
Que te amo, te amo y te amo
Es todo cuanto te quiero decir.

Pero debo morir callado
Para que siga guardado
El secreto de lo que siento
Cuando estoy en tu compañía
Y esperar que algún día
Mis palabras se las lleve el viento.

Dices que viste un tono triste
En la mirada que percibiste
En mí y no te equivocaste,
Es verdad, cuando estuve contigo
Yo era el hermano, el amigo,
El hombre que tú imaginaste.

Pero no supiste descubrir
Que yo comencé a morir
De amor al conocerte,
Prisionero de tu encanto;
Encantadora en la risa y en el llanto,
Causa de mi destino, de mi suerte.

Me dices que existes, que vives
Cada vez que escribes
De la forma en que lo haces
Y hago más esfuerzo del que parece
Para no pedirte que me beses,
Para no rogarte que me abraces.

Y simplemente tengo que callar
Porque no logro captar
Que me amas como te amo yo.
Tal vez un día lleguen a contarte
Sobre un amigo que llegó a amarte
Pero nunca te lo confesó.

 

<< MALDICIÓN >>

 

Que te vas, que no vuelves, que me muera,

que en mi entierro cantarás dichosa;

que al momento final -¡quién lo dijera!

unas flores con tu nombre adornarán mi fosa.  


Que escupirás sobre mi tumba triste

y mis fotos terminarán en la basura.

¡Que jurarás por Dios que jamás me quisiste!

¡Y que no es el amor la causa de tu amargura!


 Dices todo eso y ¿sabes qué?

Siempre regresas arrepentida...

Es cierto, algún día moriré,

¡pero no perderé por ti la vida!  


Así que si quieres cantar

y en mi fosa echarme flores,

no te voy a contrariar,

voy a hacerte los honores.  


Que tu canto sea eterno,

como eterna tu juventud;

pero ¡cuidado te mueres tú!

y vas a parar al infierno.  


Porque allí sí te diré que perdiste

y cuando estés sola, sin más,

en tus manos encontrarás

las fotos mías que rompiste.