Salva Carrion

No hay mejor medicina

 

No hay mejor medicina

que el fuego del deseo,

esa fuerza divina

que en tus ojos preveo.

 

En tu piel, en cada poro

abre el punto preciso

que reserva el tesoro

de un amor sin aviso.

 

Lo supe al saludarte

al rozar tu mejilla;

cuando sentí que amarte

fue  mi mayor semilla.