Arih

Aroma de raíces


A ti,
que fuiste parte del jardín
donde florecí sin saberlo,
te escribo desde la tierra quieta
después de la tormenta.


No, no fuiste un error.
Fuiste semilla,
fuiste estación.


Fuiste sombra en días de sol
y fuego en tardes de invierno.


Gracias por el agua,
por los brotes,
y por las hojas que cayeron también.