Discutimos por sobre los esteros
en los que por brevedad nos dejamos;
las vendas y los botones ligeros.
Y al caer los novilunios, vaciamos
lo poco de los lazos prisioneros,
que mantenemos a flote por ramos
y espinas, haciéndonos cruces mudas,
con los retazos que fluyen en dudas.
Y luces intermitentes
en una habitación huera...
con cuadros intransigentes
¡Que arman la viuda ribera!