A veces tengo que recordarme que la vida sigue y que estoy en mi tiempo.
Perdidas tras caídas me entierran más abajo, en un lugar donde no hay tiempo para pensar ni en un estropajo; un espacio donde siempre estás soñando por volver a alcanzarlos.
A pesar de todo, sigo siendo una persona que se queda en el pasado, que junta sus fracasos como si de algún premio se tratase. Sigo fallando y decepcionando incluso cuando ya no puedo hacerlo más.
Tengo que recordarme que estoy bien y que soy suficiente, cuando mi vida ya ni me pertenece. Ya no me motivo; sobrevivo.
En un mundo donde se enseña a ser un talento, yo no soy más que un incompleto. Mientras no lo vea, no podré vencer.
Sigo aquí, fallando y tropezando, viendo que tal vez no queda un paso más, ni un lugar para ir andando.