Tengo una vida secreta
que se se esconde
en las llamadas perdidas
que nunca contesté,
en el eco de las palabras
que nunca pronuncié,
en los besos traviesos
que nunca di.
Tengo una vida paralela
que se desarrolla
en todos los trenes
que perdí,
en todas las fotos
que borré,
en todas las ofertas
que rechacé.
Hay una chica
que se parece a mí,
con la que comparto
sueños y rostro
que camina por las calles
de ciudades que nunca visité,
a horas a las que yo
nunca me atreví a salir,
que habla con gente
que nunca conocí
y pasa el tiempo en lugares
a los que yo nunca fui.
Y no se confundan,
aunque parezca mentira,
esa vida también es mía.
Es una vida que habita
en las decisiones que no tomé,
en todo lo que pudo haber sido,
en ese tiempo perdido.
Y es mía porque si ella no existiera
la vida que vivo ahora
no sería la misma,
tal vez, sería otra.