El adiós,
El último beso fue en tu frente fría
El alma entre tu mundo y el mío
El corazón congelado
Y mis ojos con un río de tristeza interminable
Caíste en otoño justo en tu día
como una hoja del árbol de la vida
No se de la vida o muerte eterna
Sólo que al vino le faltarán tus labios
a mi rostro media risa
y a la mesa tus ojos claros de inocencia
Amada madre niña temerosa desde siempre
tu pequeña gran presencia
se agiganta en el recuerdo
en cada hora y segundo
Ay cuanta ausencia sembraste al sendero
Ay cuanta lluvia trajiste a mi destino
Ay cuantas luces se apagaron pagaron para siempre
Ay cuantas noches transitas por los sueños
viviendo joven y sonriente en medio del dolor
como una espada que deriva las fronteras de la muerte
Hay momento en que tus leves pasos
reviven en lo cotidiano
Los oídos, ojo y el entendimiento
se preguntan cuál es la señal
Tal vez que el universo
tiene una nueva luz que ilumina para siempre
Tal vez que amor, esa energía inagotable
que siempre me entregaste
navegará por siempre entre mis manos
Tal vez que los lazos del cariño estarán
por siempre dentro de mi pecho
Ay cuanta interrogante me dejaste
Ay cuanta vida me dejaste
Ay cuanta alegría que ahora duerme me dejaste
Ay cuanta energía de tu alma dejaste en mi vientre
El último beso ahora es en tu frente etérea
profunda, amorosa
Un hasta siempre amada madre niña
Un hasta siempre