Oscar Albanecich

El Adios

El adiós,

El último beso fue en tu frente fría

El alma entre tu mundo y el mío

El corazón congelado

Y mis ojos con un río de tristeza interminable

Caíste en otoño justo en tu día

como una hoja del árbol de la vida

No se de la vida o muerte eterna

Sólo que al vino le faltarán tus labios

a mi rostro media risa

y a la mesa tus ojos claros de inocencia

Amada madre niña temerosa desde siempre

tu pequeña gran presencia

se agiganta en el recuerdo

en cada hora y segundo

Ay cuanta ausencia sembraste al sendero

Ay cuanta lluvia trajiste a mi destino

Ay cuantas luces se apagaron pagaron para siempre

Ay cuantas noches transitas por los sueños

viviendo joven  y sonriente en medio del dolor

como una espada que deriva las fronteras de la muerte

Hay  momento en que tus leves pasos

reviven en lo cotidiano  

Los  oídos, ojo y el entendimiento

se preguntan cuál es  la señal

Tal vez que el universo

tiene una nueva luz que ilumina para siempre

Tal vez que amor, esa energía inagotable

que siempre me entregaste

navegará por siempre entre mis manos

Tal vez que los lazos  del cariño estarán

por siempre dentro de mi pecho

Ay cuanta interrogante me dejaste

Ay cuanta vida me dejaste

Ay cuanta alegría que ahora duerme me dejaste

Ay  cuanta energía de tu alma dejaste en mi vientre

El último beso ahora es en tu frente etérea

profunda, amorosa

Un hasta siempre amada madre niña

Un hasta siempre