Eres cual rosa divina,
de luz siempre llena,
una mujer bella y plena
presencia que me ilumina;
esa estrella vespertina,
ese ayer que me condena
cual melodía que resuena:
obsesión que no termina,
una flor que no marchita,
pasión que no pasará
ese suspiro inmortal;
esa mujer tan bonita,
nostalgia que quedará
como un amor ideal...