El aire, un cuchillo. La oficina, un ring.
Tus ojos, dos faros que me gritan: \"Ven.\"
No hay tablas de Excel ni informes ni un fin
que justifique el fuego que en el pecho me arde, bien.
No es respeto, no es miedo, es un trueno de piel.
Un abismo de vértigo en un vaso de miel.
Y tú, ¨jefa de hierro¨, con tu traje y tu aura,
desnudas con solo una mirada, me enjaula.
La sala se funde, la gente es un borrón,
y un solo latido marca mi perdición.
Tu boca es un secreto, tu ceja, un veneno,
y mi cuerpo responde a un instinto ajeno.
Mi mente es un campo de batalla perdido,
entre el deber sagrado y un impulso prohibido.
Sensacional el drama, la tensión irracional,
de este juego de miradas, un rito visceral.
Y el mundo, que siga su estúpido giro,
mientras yo me quemo en cada suspiro.
Porque este contacto es un grito en silencio,
la prueba viviente de un oscuro comienzo.
¡Más, una sonrisa hacia mi, cambia, yo discreto
de mi más recóndito secreto.
Acepto este reto desde un profundo respeto
y el deseo enciende nuestra relación, y me someto…!