No quiero más asesinar al eco
yo riendo al ver el brillo de tu faz,
dulzor es de tu boca que me das
y en el agobio de tus brazos peco.
Tu beso busco pronto que me seco,
tu aroma suave me indica si estás
y me recuerdas rápido quizás;
cual pensamiento necio en ti me trueco.
Tu mente se resiste en recrearme,
fingiendo los deseos que dibujan
un gesto lóbrego por evitarme.
Es tu presencia fina la que flota,
hacia tu luz mis risas más me empujan;
en lejanía tengo el alma rota.