Salva Carrión

La luna mira al niño solitario

 

La luna mira al niño solitario

le sonríe con rostro manso y frío,

le cuenta historias de un lejano río

y de estrellas en su reino de acuario.

 

El niño, ojos de asombro y de misterio,

la mira y pregunta a la blanca diosa:

—¿por qué siempre estás tan silenciosa?;

¿o eres un dibujo en mi imaginario?.

 

Le habla de cuentos que el tiempo olvidó,

de mares de plata que el Sol pintó,

de colores que un adulto perdió.

 

Y el niño, absorto, alza su mano al cielo,

con su dedo marfil señala un círculo

y descubre juegos de terciopelo.

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