Roberto D. Yoro

HIJOS SIN DISCIPLINA

HIJOS SIN DISCIPLINA

 

Crecen sin rumbo, sin freno, sin ley,

como río que fluye donde quiere el rey.

No conocen límites, ni el bien ni el mal,

son hijos criados sin disciplina real.

 

El necio prospera cuando no hay corrección,

y el padre lo mira sin dar instrucción.

Pero el alma del niño, sin guía ni vara,

se torna rebelde, vacía y rara.

 

“El muchacho consentido avergüenza al hogar”,

es sabiduría que no hay que ignorar.

Pues la vara a tiempo no daña ni hiere,

forma el carácter que Dios mismo quiere.

 

No se trata de ira ni furia sin fin,

es corrección sabia, firme y sin rencor ruin.

Con lágrimas a veces, con oración profunda,

el padre instruye y el alma fecunda.

 

Mas si se deja al niño andar a su modo,

será su camino un desorden todo.

Y el día vendrá —duro y tardío—

cuando se lamente el amor vacío.

 

Corrige en amor, mientras hay lugar,

y verás fruto justo al final brotar.

Porque el Señor mismo, con mano paternal,

al que Él ama, lo sabe formar.

Roberto D. Yoro

Olanchito, Yoro, Honduras C.A.