Había una vez una joven hermosa que estaba cansada de su vida matrimonial y quería matar a su esposo.
Una mañana corrió hacia su madre y le dijo:
—Madre, estoy cansada de mi esposo, ya no soporto sus tonterías. Quiero matarlo, pero tengo miedo de que la ley me haga responsable. ¿Puedes ayudarme, mamá?
La madre le respondió:
—Sí, hija mía, puedo ayudarte. Pero hay una pequeña tarea que debes cumplir.
La hija preguntó:
—¿Qué tarea? Estoy dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de deshacerme de él.
—Bien —dijo la madre—:
Tendrás que hacer las paces con él, para que nadie sospeche cuando él ya no esté.
Deberás arreglarte y verte joven y atractiva para él.
Tendrás que cuidarlo bien, ser amable y mostrar aprecio.
Deberás ser paciente, amorosa, menos celosa, escuchar más, ser más respetuosa y obediente.
Gasta tu dinero en él y no te molestes aunque él no te dé dinero para nada.
No le levantes la voz, promueve la paz y el amor, para que nunca sospechen de ti cuando él haya \"muerto\".
—¿Puedes hacer todo eso? —preguntó la madre.
—Sí, puedo —respondió la hija.
—Bien —dijo la madre—.
Toma este polvo y pon un poco en su comida todos los días. Lo irá matando lentamente.
Pasados 30 días, la joven regresó desesperada y le dijo a su madre:
—Madre, ya no tengo intención de matar a mi esposo 😒.
Ahora lo amo más que nunca porque ha cambiado completamente, es más dulce 🥰 de lo que jamás imaginé.
¿Qué puedo hacer para detener el veneno? Por favor, ayúdame mamá 😒 —suplicó con tono afligido 😤.
La madre le respondió:
—No te preocupes, hija mía. Lo que te di fue solo cúrcuma. No lo matara
En realidad, tú eras el veneno que estaba matando lentamente a tu esposo con tensión y falta de cariño.
Fue cuando empezaste a amarlo, respetarlo y valorarlo, que lo salvaste.