Como un viejo atormentado
por la ansiedad embrutecido,
preso en recinto amurallado,
esperando un cruel castigo.
Me siento acongojado
por la miseria consumido,
y luego vomitado;
en el suelo lloro herido.
Todo el día acostado,
pensando en lo perdido,
me siento derrotado:
¿La vida me ha vencido?
¿Al infierno he llegado?
No, lo he construido:
este es mi legado,
lo hice ladrillo a ladrillo.
De lágrimas lo he llenado,
y el dolor ha nacido;
en mi cuerpo he llevado
marcas de haberlo vivido.
Como un ser atormentado
por la miseria consumido,
y luego vomitado,
me escondo en el olvido.
Román Daniel Luna Coronado ©