Cuando mañana muera,
la luna en su silencio
acogerá mi espera,
me mecerá despacio
limpiando mi cansancio.
Alzaré odas al viento,
sabrá de mis errores,
esos que no confieso
y yacerán en flores
borrando mi lamento.
Soñaré en el ocaso
sobre un manto de óleos;
mi canto paso a paso,
con un velo de raso,
segará los abrojos.
Si aún me queda aliento
y la aurora me abraza,
seré solo pensamiento
mientras el sol desplaza
su luz al firmamento.
Cuando mañana muera
cerraré un ciclo eterno
y en la noche primera
hallaré mi retorno
en la nueva ribera.
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