No entiendo por qué piensas
que no te amo,
por qué dudas de mí,
si desde el primer instante
en que te vi,
te amé.
Y cuando te conocí de verdad,
cuando abriste tu alma
como quien abre su casa,
cuando me contaste de ti,
cuando me dejaste quedarme
un poco más cerca de ti,
te amé más.
Mucho más.
Tocarte el alma
fue sentir cosas
que nadie más me ha hecho sentir.
Y eso no tiene precio,
no se borra,
no se reemplaza.
Amo cómo eres,
cómo actúas,
cómo piensas.
Amo la persona que fuiste,
la que eres,
la que estás siendo.
Amo cómo me haces sentir,
la versión de mí
que nace cuando estoy contigo.
Te amo.
Me gustas tú.
Solo tú.
Ay, si supieras cuánto me gustas…
Desde hace cuánto te amo,
desde hace cuánto te pienso,
cómo me mordía las ganas
de decírtelo,
una y otra vez.
Pero, ¿de verdad lo dudas?
¿De verdad piensas
que no estoy totalmente
comprometida contigo?
Si solo supieras…
que mi amor por ti
es tan claro
como el corazón en mi pecho
cuando te nombra.