Prometí no llorar en compañía,
pues nadie presta su mirada para sonreír.
Decidí vivir al amanecer,
dormir en los ébanos más fríos
y soñar sin dormir.
Prometí ser más feliz,
aunque me golpeen en la cara;
pues ser valiente
no alegra siempre el existir.
Prometí triunfar...
pero, ¿qué más da?
Soy finito e inconsciente
y dejar de vivir el hoy
solo acumula ocasos.
Prometí triunfar...
pero, ¿qué más da?
Soy finito e inconsciente
y dejar de vivir el hoy
solo acumula ocasos.
No importa no tenerlo todo,
porque tengo al \"Yo soy\".
Perfectas son las raíces de este roble:
el ser más espléndido creado con amor.
¿Quién promete y no cumple?
Es el hombre su propia ruina.
Llegan para salvarlo,
y crucifican su esperanza;
él solo causa su propio dolor.
Como poeta, prometo
acercarme a las letras como un niño...
aunque, claro, también me equivoco.
Aun así, no dejo de crecer:
entre prueba y error,
cada día soy mejor,
aunque sea un poco.
¿Debo prometer cosas que cumpliré,
o solo es que me provoco a mí mismo?
Aun así persisto,
con los pies en el suelo,
y evito los halagos
que suenan a cinismo.
Ahora prometo hacer lo necesario
para equivocarme.
¿Creo que eso sí lo cumpliré?
Entiendo que mirarme a los ojos
es retarme a hacer lo correcto.
Entre mi humanidad y mi espíritu,
converge la persona que soy:
el que ríe,
el que llora,
el perfecto...
y el que tiene el mayor defecto.
Autor: Jeyson Barreto Álvarez – “TigrePoeta”
Trujillo, Perú