Todo lo que has vivido,
lo que has visto, sentido
y tienes de mí y
conmigo, todo ello
es producto de tu mirada,
de tu respiración,
de esa tu espera y
presencia que
hemos compartido.
Pudo ser porque un día
te alejaste un poco
de tu pensamiento,
el que me mostraste,
y te acercaste más
a tu corazón.
Pero todo ello,
no lo olvides nunca,
es y fue producto un día,
de tu mirada y
de tu respiración.