Hay cosas en la vida que llegan
sin aviso,
sin lógica,
sin razón.
Existen,
aunque no sepas de dónde vienen.
Un instante abrupto
te hace suspirar,
te muestra un más allá
que no sabías mirar.
La realidad…
parece inalcanzable.
La inocencia y la experiencia
a veces no coinciden,
no encajan,
no funcionan.
Y eso también duele.
El silencio habla,
y en su forma más cruel
te hace notar
que alguien puede quererte,
pero no quiere sentir contigo.
Tú quieres vivirlo,
tocar el riesgo,
abrir el alma.
Pero no ves que su silencio
ya es respuesta:
una ruptura callada,
una despedida que no se dice.
Solo se siente.
Por no decirlo claro,
te dice todo:
No te quiero ver más.