Jhetse

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30 08 1990....

¿Qué se guarda en la memoria?,
¿dolores, sueños, creencias?,
¿qué se guarda en los recuerdos
y en las escenas confesas
de aquellos que han respirado
tan lejos de sus banderas?

En un tiempo ya pasado
donde dura era la tierra,
en un tiempo de carencias
por una guerra y posguerra,
el cielo fue generoso
dando a esa tierra una ofrenda,
y en un familia hacendosa,
una familia extremeña,
nace una luz entre luces,
nace un sencillo poeta.
De La Emérita, San Pedro,
y de este santo, su aldea,
donde vida fue el trabajo
con dolor, esfuerzo y huella.
Tiempos pasaron deprisa
pisando tierras austeras
donde sus soles y lunas
no sabían de bohemias
y solo en los corazones
existía la riqueza.
Las enseñanzas danzaban
entre los campos y escuelas
y devanaban los hilos
de sabias futuras telas,
que volarían muy lejos
para escapar de carencias,
donde había vientos libres
para sentir fortalezas.

Las idas tienen regresos
y las tristezas alegran,
las idas en solitario,
las venidas con emblemas,
con mucho trabajo impreso
en mecánicas tareas
y entre papeles y lienzos
donde se graban las letras.
Hubo un San Pedro de origen,
hubo un San Pedro de audiencia,
los hijos pródigos vuelven
a donde se les recuerda,
donde sus antepasados
sembraron campos y sendas.
Durmió aquel mundo de industria
y renació el de las letras
entre versos, en romances,
en las trovas y poemas,
herencias acumuladas
entre ensayos y novelas,
y lo artesano era propio,
lo artesano era la esencia,
el rebelde sentimiento
del que mira, ve y observa,
y que escribe lo que siente,
y que siente lo que piensa,
trovador de mundo y vida
generoso en las ofrendas.

Francia, Bélgica y Suiza..
El Guadalquivir la gema,
Catedral en la Mezquita,
cruz, media luna y estrella,
donde dicen que hizo Dios
a las mujeres más bellas,
y poemas, y romances
que entre cueros se conservan,
dejan ver las añoranzas
sobre aromas de florestas.
Cuánta palabra sentida,
cuánta palabra dispuesta,
cuántos detalles quedaron
escritos por pluma inquieta.
Y han quedado dibujadas
expresiones de zalemas,
quizás por razón humilde
de aquel que aprendiendo enseña,
o por ser solo un regalo
de aquel que en sentir se empeña
y por ser fiel a un reclamo,
su sentimiento nos deja.
Visiones del campo pleno
con sus carencias y penas,
y llagas de caminantes
que trotan con piel canela,
visiones del canto obrero
con sonidos de cadenas.

¿Por quién doblan las campanas
cuando tañen y voltean?
¿Por aquellos que se fueron
dejando impresa su estela?,
¿por los que siguen en vida
y cuidan su fe sincera?,
¿por los jardines de rosas
que anuncian la primavera?,
¿por palabras que vividas,
son inmortales y eternas?
A veces voltean tarde
por almas de paso y huella,
a veces, fuera del tiempo
en honor a algún poeta.
¿Por quién doblan las campanas
en Emérita pequeña?
Quizás lo hagan, quizás lo hagan,
con resonancias inmensas,
por quién siguiendo un camino,
ha conseguido su meta..

 

......

Día bueno que es de fiesta
cual si un santo regresara,
nuestra cocina se presta
hacia un plato de cuchara;
pero no es plato cualquiera,
¡alabemos al señor!,
entra en cocina ternera,
entra carne dando amor.

Aunque es sana la pobreza
llevaba con convicción,
el corazón también reza
por la divina ración;
qué ilumine la construmbre
cual por rara es dolorosa,
de echar algo a la legumbre
que la cubra más preciosa.

Qué no queden las patatas
penando por la desdicha
de no tener en sus matas
un fruto que sepa a chicha;
por favor, la vida es sueño,
qué lo dijo Calderón,
y por culpa del beleño
un filete es la visión.

Llega la Sexta. Especial.
El rezo se hace más grato
cuando anima la moral
al pensar en un buen plato,
y si hay seda entre la lana,
hermana, qué melodía,
mejor hoy que no mañana
ver en prosa poesía.

El momento se hace justo
tras bendición de la mesa,
y el consomé, muy adusto,
de primero nunca pesa,
pues los verdes tropezones
con la forma de guisantes,
aunque dan pedorros sones,
son humildes, no pedantes.

Y ya viene el principal
para paliar el deseo
de todo buen comensal,
da igual devoto que ateo,
y bueno, los ojos miran
pero no con mucha suerte,
entre trozos que se giran
¿algo para relamerte?

Oye hermana, cabe duda,
¿en tu cuenco puedes ver,
aún pequeña o menuda,
tajadita que comer?
A protesta no me atrevo
por un deseo doliente,
aunque estoy viendo algo nuevo,
¿hay patata transparente?

Ay ese icono divino..
¿Un trocito transparente?,
lo que estás viendo es tocino
y no es rancio, es lo siguiente,
y además viene con pelo,
muy solito, independiente,
ay flaca nena del cielo
y su gula permanente..

Pero entonces.. yo creía..
de los guisos de mi abuela,
cuando no era alegoría
echar carne en la cazuela,
aunque veo, algo hay oscuro
que quizás.. no hay quien lo muerda,
pues es como piedra, duro,
a un guijarro me recuerda.

Qué son las judias pintonas
que no pasaron por fragua,
no muerdas que te lesionas,
trágatelas, y con agua,
y no te sientas con pena
por no dar buen uso al diente,
mejor es la tripa llena
que tener la tripa ausente.

No, si ausente no me queda,
quedará llena de grava,
que si no se desenreda,
la escupiré como pava,
y si hoy toca opulencia,
qué Dios me tienda su mano,
pasaré más apetencia
que un platanal en verano.

.....

 

Cierro los ojos y veo
media vida por delante
sobre media ya vivida
con un sencillo equipaje,
y esta mitad del camino
es un río en medio cauce
que recuerda aguas pasadas
de gotas claras y elegantes,
donde los suaves remansos
expresaron sus bondades
cuando pasaban tranquilos
por sus riberas florales.

Ángel caido

 

S oñador en el camino,
A mante de las canciones,
N o rindes a las simplezas
T an desprovistas de opciones;
I lusión de caminante
A brazando sensaciones,
G eneroso con deseos
O bservando las pasiones.

A mable con el esfuerzo
L uchando contra los guiones;
B andera de libertades
O freciendo corazones.
H onesto con las palabras
E vitando dilaciones;
R ecordando lo vivido
N ecesitas en presente
A mor, sentir algodones.

Jhetsefany