Sin rumbo veo mi camino,
y sin luz veo mi destino.
Lucho por sobrevivir
en mi mente reprimida,
sin encontrar la salida.
Recuerdo cuando era pequeño,
el olor de las flores
aún lo tengo presente,
pero solo es la sombra
de un recuerdo casi
inexistente.
Me aterra ver las
manecillas del reloj
caminar con prisa,
son tan rápidas
que se desvanecen
con la brisa.
El tiempo no perdona,
y la esperanza con
desesperación mi
cuerpo abandona.
Mi poca cordura
poco a poco se va apagando
como una vieja vela,
pues el pasado todavía
sigue atormentándome
con cautela.
¿En realidad amo lo que amo?
¿En verdad vivo por lo que vivo?
¿O solo es una ilusión sin sentido?
Mi vida ya no se siente igual,
pues desde que he perdido
la conciencia,
mis acciones me condenan.
No siento nada,
pero lo que siento es mucho.
Mi corazón deja de latir
cada que el pasado
me acorrala y me apuñala.
Odio odiarme,
pero aún no puedo dejar
de aferrarme a la idea de
que algún día pueda amarme.
Vivo en un falso optimismo
que no me deja ver con
claridad la respuesta a mí mismo.
Me confundo cada vez que pienso...
ya que mis recuerdos falsos de lo que alguna vez fue me atrapan dejándome indefenso.