Timida-Alexia

¿Puedo amarte... amigo?

Hoy he ido a pasear a la playa,

es un día gris, tan gris como esa niebla que cada mañana acompaña.

Siempre iba allí, me gustaba hundir mis pequeños pies en la húmeda arena

y ver como al apretujarlas, salía el agua por entre mis dedos.

Habían pasado dos años, y vuelvo a pisar esa arena de esta playa 

Antes, solía acercarme a las rocas que marcaban el final de esa arena amarilla con conchas de nácar

Pero ya hacía mucho tiempo que no lo hacía, y hoy,

mis pasos me llevaron cerca de ellas,

y te ví.

Estabas sentado en tu roca preferida, esa que te protegía del sol.

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Te dije que te fueras,

que no quería verte,

porque nunca me dabas la razón cuando quería hacer algo,

siempre estabas diciendome que pensara bien.

Eras peor que mi conciencia,

me sentía aprisionada de tus consejos,

me hastiaba a veces tu presencia 

 y yo quería sentirme libre, hacer lo que quería,

pero siempre estabas allí.

Nada se te escapaba.... "Mira bien lo que haces".

"Piénsalo dos veces".

"No te conviene".

"Termina lo que has empezado".

"Las matemáticas mueven al mundo...

y el corazón, al firmamento".

"Cuando los demás hablen, tu calla"

"Cuando tu hables, que primero escuchen tus oídos".

 

¡¡¡¡Ashh!!!. ¡Que pelmazo de hombre!.

 

A veces eras insoportable....¡¡Yo quería vivir!!

¡¡Soy joven!!. ¡Quiero disfrutar de mi juventud!.

"No solo existen las discotecas".- decías.- "También existen los parques, el mar, el monte".

 

¡¡Ashh!!. ¡Que pelmazo de hombre!.

 

Si soñaba, tu aparecías en mis sueños,

si encendía el móvil, tú aparecias el primero de la agenda,

es cierto que habían días que te veía poco,

a veces desaparecías sin decir nada.

Ahora que camino descalza por esta playa, ahora  sé  donde venias.

 

¡Si!. ¡Eras un pelmazo de hombre!.

 

Sin embargo recuerdo que si lloraba por algún desencanto,

de tus negros ojos caían lágrimas,

y cuando me equivocaba en algo,

siempre esperabas a estar a solas conmigo para decirmelo.

 

Cuando mis sentimientos se confundían por no saber lo que quería,

tu estabas allí y yo me refugiaba en tu pecho.

Cuando salía de la escuela nocturna, me gustaba caminar detrás tuyo,

muy cerca de tu espalda, ella me protegía del aire frío de la noche,

y de mis miedos y temores.

 

¡Márchate! ¡Márchate ya de mi vida!.

¡No quiero verte nunca más!.

 

Tu silencio fue la respuesta

y diste media vuelta, mientras tus pisadas se perdían,

en ese momento ví tu espalda,

esa espalda que siempre me cubría.

Recuerdo que un día, de esos días en que yo estaba alegre y contenta,

te dije que te parecías al que revisa los boletos en el tren, porque al que no tenía su boleto, lo hacías bajarse, decías que era tu manera de protegerme 

tu sonreíste, siempre con tu silencio.

 

Nunca supe que penas tenías,

ni si sentías dolor por las muchas veces que me mostré indiferente contigo,

estabas a mi lado y eso era para mi lo importante.

 

Me acerco un poco más, mis pies se hunden en la arena, ¿está blanda, o es el peso de mis penas?.

 

Tú sigues allí sentado,

parece que escribes,

siempre te gustó escribir poemas.

No me ves, la niebla de esta mañana parece estar mas llena de agua

y la vista no llega,

ya que apenas te vislumbro.

Mi corazón dice ¡¡Adelante!!

Mi mente dice ¡¡No vayas!! 

 

Me detengo, doy media vuelta, mis pies me pesan,

mi corazón me pesa, y retomo las pisadas,

esas que ya se han borrado de la arena,

y lloro, con un llanto que hasta las olas se retiran asustadas de mi pena.

 

Es que no me ha ido bien en mi vida, 

no pude entrar a la universidad,

mis padres  me aman pero yo les rechazé,

de ellos solo quería la comida y su techo, 

quería vivir mis sueños,

quería hacer grandes cosas,  

pero mis sueños se rompieron como los cristales

de la ventana de no se que discoteca.

Me extasié en los momentos de euforia, después de beber de esa bebida que me sabía rara,

y me encontré con una blusa que tenía números por delante y por detrás.

 

Mi boca se llenó de odio, de rabia, de miedo y de vergüenza....

¿para que seguir hablando?. ¿a quién le importa?.

 

Mis pies van arrastrando la arena, las olas van creciéndo como va creciéndo su rugido y mis oídos se taponan.

 

¿Porqué habré venido aquí, después de haber salido de esos muros?

¿Porqué después de haber "cumplido" con la sociedad por algo que aún no se, si lo hice o no, he vuelto aquí?.

 

  

Ya la arena se va terminando, cuando llegue a la calle decidiré a donde voy,

pero no puedo ir al centro de la ciudad,

es que mis ropas están sucias y ya son harapos, es que no se donde ir.

 

Ya no quiero volver debajo de ese puente donde anoche pasé escondida tratando de dormir,

veré si......-.-¡¡¡SIENTO ALGO EN MI HOMBRO!...algo me toca....

SIENTO MIEDO, mucho miedo, NO QUIERO MIRAR!.

 

¡quiero apurar el paso pero . ¡si! ... es una mano...

me muero de susto, ¿me querrá violar?.

No lo podría soportar.

 

Me quedo quieta, inmóvil, mi corazón deja de latir,

mi lengua se queda pegada a mi paladar. ....

Cierro mis ojos. no puedo hacer nada... mi mente no responde...

solo siento que alguien se pone a mi lado y me dice:

....... ...........

 

"hola Alexia... ¿que tal te va?... te esperaba...

ha pasado mucho tiempo, pero sabía que algún día vendrías...

¿quieres pasear conmigo?.....

ponte detrás a mi espalda, para cubrirte del aire...

que está haciendo frío... amiga mía.