Delalma

QUE DIFICIL VIVIR SIN ELLA

Me propuse no verla más,
aquella vez que se fue…
algunas cosas me dijo
luego dio media vuelta, y adiós.

”Si algo hubo entre los dos
será mejor que lo olvides
dejo libre tu camino…
apártate tú del mío”….

“no te debo una explicación,
tampoco te debo nada,
que si algo tú me has dado
con creces lo he pagado”

“Ahí te dejo el perro
que es más tuyo que mío,
a ti te espera, a mí me gruñe
cuídalo y no me extrañes”.

¡Sentí mi vida… morirse!,
¡En las sienes… cuchillos se me clavaron;
de color sangre… todo lo vi,
pero guardé el coraje; y la dejé ir!

¡Qué difícil vivir sin ella!,
fui una sombra, un alma en pena
vagando por los rincones, sin paz, sin consuelo…
se había marchado mi mayor anhelo.

Pero ahora, cuando creía todo olvidado…
anoche, mientras retozaba con mi mascota 
abrigado por el calor de la leña ardiendo…
alguien llamó a mi puerta.

Al acudir al llamado… me quedé helado,
incapaz de articular palabra,
volví a sentarme al sofá, no dije nada,
sólo mi perro ladraba.

Allí estaba, ella, sin la lozanía en su cara
ni los colores que antes tunía,
con el mismo vestido que se marchó
algo raído ya, por el tiempo.

No quería ver más…
pero negros recuerdo se agolparon en mi mente
y la miré a los ojos, con odio la miré 
hasta quebrar su mirada.

“¡Hola!… ¿me invitas pasar?
¡Es que hace algo de frio y… pasaba por aquí!…
¿Qué tal… has estado bien?
¡Bueno… qué pregunta, veo que si!

“¡parece que no soy bienvenida!…
¿Me invitas una tacita de agua caliente?...
¡Ya veo, te has vuelto mudo… y no es para menos…
ya sé que parezco un fantasma!”

“¡Bueno… me voy, tal vez un día!…
¿Me regalas un par de monedas?
¡Ya van dos días que no como…
y aquí, al perro le sobra comida!”

¡Un billete puse en sus manos
y le cerré la puerta, después… lloré!
no podía dejar que volviera…
ella, como la lluvia, era.



Delalma

Lunes, 15 de noviembre de 2010