De que la piel, ya comienza a sentir el paso del tiempo. Empieza por el cuello y el escote. Sigue por el interior de los antebrazos.
Hay Dios mío, que vida más ingrata tanteandome siempre, haber dónde puede hacer más daño.
No estoy de humor y me gustaría saber, si me dará alguna tregua todavía.