Nalia

CARTA

 

Te escribo,

porque tu mirada

aún vive doblada en mi memoria,

como un pañuelo de colores opacos

con dobladillos dorados.

 

Quizá es solo para saludar,

quizá para saber si sigues siendo tú,

con los mismos labios que callaban ternuras,

los mismos ojos que miraban profundo,

el mismo pelo que el viento amaba,

la misma sonrisa que encendía habitaciones.

 

¿Aún cautivas con tu modo

tan tuyo

de hacer sentir a todos en casa?

¿O te cansaste del ruido,

y elegiste empezar a ser calma, empezando desde cero?

 

No lo sé.

Por eso escribo.

No es amor lo que me ata,

no te confundas,

mis heridas ya duermen

bajo una piel renovada.

 

Solo quiero saber de ti,

no por lo que fuimos,

sino por lo que eres.

 

Porque si en el amor

fuiste un desastre,

en la amistad

eras brisa suave

acariciando el alma.