Ya he perdido a quien
jamás pensé perder
y con quién me vi
por primera vez a futuro.
Y lo amé con todo lo puro
que a nadie antes di.
Ya subí al paraíso
y después caí al infierno.
Ya reí como una niña
y sentí éxtasis de mujer.
Ya lloré hasta dormirme.
Ya pregunté mil veces
\"¿Por qué?\"
Y mil veces no recibí respuesta.
Ya me volví fantasma,
ermitaña y la gente me creyó muerta.
Ya dije:
\"No volveré a amar a nadie\".
Ya, hasta con Dios me enojé
y por lo sucedido le reclamé.
Ya le grité que yo no me lo merecía,
tirada en el suelo,
sintiéndome peor que una basura.
Ya supe lo que es querer odiar
y no poder, porque a pesar de todo
no cambiaría lo vivido,
aunque dolió hasta el alma.
Ya.
Por eso, no me importa
si me quieren o me odian,
si parezco rara o loca,
tonta o inteligente,
cursi o fría,
ruda o sensible,
ángel o diabla.
No pretendo agradarle a nadie.
Es más, lo prefiero así.
Dios lo sabe.
Sabe a qué ya no estoy dispuesta.
Sabe lo que mi corazón siente
y anhela.
Sabe que, para mí ya es todo o nada.
Sabe que las medias tintas
ya no me van.
Que las palabras no me bastan.
Que la belleza externa no es prioridad,
porque esa se acaba.
Que no me someteré por amor,
porque el amor no somete,
sino no sería amor,
sería pasión, deseo;
efímero placer.
Más vale ser invisible,
más vale que me rechacen,
todo me es soportable,
en tanto, no le agrade
a unos ojos que ven lo externo
y no buscan ver lo que llevo dentro.
Bendita sea mi soledad.
La quiero. No la amo.
Porque el amor más vale darlo.
Hoy día lo doy a quienes
la vida me pone delante
y a quienes suelen darme entrada
a su mundo.
Porque el mundo interno
de cada persona es tierra sagrada.
Y un no es un no.
Y no me importa pedir explicación.
Lo acepto.
Así que, sólo importa lo que hay.
Lo que no, para qué divagar.
Bienvenidos sean siempre
quienes quieran estar
y quienes no, que la vida les dé
o les permita hallar lo que buscan.
De: Diana Janeth Reyes Diaz.
(Diana Reydz) 30/04/25
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