Inoportuna y terca soledad
Cuando sin invitación habitas el alma
Y sin permiso abres las puertas de la tristeza
Husmeando en el desván de los sueños rotos
Eres huésped oportunista que se apodera del tiempo
Sin dar nada a cambio
Dejaré el umbral de mi espíritu libre de obstáculos
Para que abandones el estrecho espacio de mi alegría ausente
Y me liberes de tu presencia agobiante.