A veces creo
que aún soy una niña pequeña,
una que necesita ser cuidada,
amada,
abrazada sin condiciones.
Mis padres…
ellos no supieron hacerlo.
Me amaron a su manera,
una manera herida,
y en el intento,
también me dejaron heridas.
Y aunque he crecido,
aún me siento pequeña.
Pequeña como aquella
que corrió tras su amor
y volvió con las manos vacías.
Hoy,
no sé cómo pedirlo,
no sé cómo explicarlo,
pero lo siento:
necesito amor.
Un amor tierno, presente,
que no duela al tocarme,
que no me haga esconderme.
Solo quiero ser mirada y amada.