He venido de dónde andaba.
Y es que, me ha traído un pensamiento, que desde hace días me pasaba:
\"¿Seguirán mis poemas ahí?¿Me habrán cerrado la cuenta?\"
Y es que, hace tanto que se fue, que me abandonó la musa.
Y no se si a todos les llega a pasar que se quedan sin palabras.
Pero es que, aunque pase el tiempo algunas cicatrices siguen doliendo.
No busco la rima, la prosa o el soneto.
De literatura y métrica no se nada, eso está más que claro.
Sólo busco desahogarme.
Quitarme el nudo en la garganta.
Confesar que, me pesa la vida.
Y hacerlo porque casi nadie lo nota.
Y es frustrante vivir aguantando.
Y no se... No se por qué fue hoy.
No se, por qué estoy escribiendo ésto.
Quizá, porque aquí fluyo mejor.
O, por no guardarme el sentimiento.
Ojalá escribir bastara para exhumar los demonios y disipar las sombras.
Ojalá pudiera dormir y despertar llena de sueños y no con pesadillas ahogando mi pecho.
Pero no, la vida es dura, y le temo, mucho más que a la muerte.
¿Cómo se me librará de su atadura?
Por eso, seguiré. Debo seguir. No hay de otra.
Viviré hasta que me toque la hora.
Después de todo, a todos un día nos toca.
Y como dice una de las cartas de San Pablo: \"Para mí la muerte es una ganancia\". Así es como también lo veo. Sólo es cuestión de tiempo.
En tanto, me es preciso vivir.
De: Diana Janeth Reyes Díaz.
(Diana Reydz) 05/04/25
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