A mayor santidad mayor la luz;
su gloria cubre todo el universo.
Dios no se cansa en sus misericordias,
desde la estrella más lejana escucha.
Y aun abundando en ángeles y santos
no hay pequeño olvidado por su amor.
Es majestuosa la ciudad de Dios;
magnífica es la voz de sus entradas.
Almas alborozadas llegarán
a las puertas de paz que nunca cierran.
¡Gloria eterna al Señor del universo!
Todo salvo se goza de su luz,
alabe éste el poder que nunca acaba.
¡Que dé cada mañana gloria a Dios!