Te amamos, mujer,
porque en tu andar sereno
la ternura es un río
que fecunda la esperanza
y acaricia nuestro mundo.
Te amamos, mujer,
porque enfrentas sin miedo
los golpes del destino;
porque luchas sin espadas
y vences cada batalla
con la fuerza silenciosa
de tu mirada.
Te amamos, mujer,
porque escondes el llanto
tras la luz de la sonrisa,
y desafías la injusticia
alzándote cada día,
aunque por la noche
tu almohada se empape
de silenciosa rebeldía.
Te amamos, mujer,
porque callas y proclamas,
porque caes y te levantas,
porque cuando el mundo se cierra
y la esperanza se desgasta,
sigues abriendo senderos
con la fe de quien no se cansa.
Te amamos, mujer,
porque en tus manos florece
la vida más sencilla,
y en tu corazón habita
la valentía que ilumina
los caminos del mañana.