boris gold

RETROSPECCIÓN (relato homenaje)

Mi ciudad fue muy pródiga conmigo al pintarme tantos senderos, lo que nunca me dijo era por cual debía transitar, para no tener que chocar con los obstáculos lógicos, que se cruzan peligrosamente por nuestro camino.

Pero de lo que si estoy seguro, es que a Buenos Aires le conozco todos los recovecos, porque indudablemente los dos estamos tan mimetizados el uno con el otro, que sin lugar a dudas, sería la envidia de algún alquimista.

Gracias a mi querida “city” conocí a tanta gente, que fueron la nutriente con la cual alimenté el hambre de conocimiento que supe tener.

Ella fue proveedora de amigos entrañables, con los cuales podía intercambiar ideas diversas, desde la preparación de una infusión, hasta los misterios más intrincados del cosmos.

Ellos fueron actores importantes, de mis largas charlas con los “duendes de la noche” habitantes nobles que aunque no los vemos …sabemos que están allí.

Pero si me obligaran a elegir, entre todos esos personajes tan caros a mis sentimientos,

sin pensarlo dos veces, me quedaría con las que más influyeron a forjar mi personalidad y a tener bien claro cuales eran en definitiva,  los exámenes que debía aprobar para convertirme…EN UN BUEN TIPO.

Me refiero  “A LAS MUJERES”, que han salpicado mi vida y que gracias a su bondad sapiencia y amistad , han hecho de mi un hombre sensible, a todas las vicisitudes por las que debí transitar en el devenir de mi existencia.

Por eso, esto no es más que un recordatorio válido para quienes con su sensibilidad propia del género, han colocado a la amistad, en lo más alto de la tabla de valores que a nosotros, los que venimos por tantos años pateando hechos cotidianos, nos ayudan a sentirnos vivos todavía,

“SEAN BENDITAS LAS MUJERES, AMIGAS DEL ALMA”…

                                                                                 ¡QUE YO SUPE CONSEGUIR!

                                                     Boris Gold