Si no es un pensamiento, es un sentimiento.
Si no es un sentimiento, es una situación.
Si no es una situación, es una persona.
Si no es una persona, comienza el ciclo de nuevo.
No eres tú, no es tu contraparte,
y suena derrotante, pero
hay veces en que no se puede ganar.
Cruel destino del amor,
¿qué me intentas enseñar?
Una y otra vez he intentado, y nada ha resultado.
¿Será eso lo que quieres decirme?
¿Que merezco la dicha de la desilusión?
Podrán pasar miles de días para seguir aprendiendo, y no lo niego,
pero eso no apacigua los sentimientos
que durante cientos de horas cultivé.
Y miles de veces me convencí
de que esta vez sí lo lograría.