esthelarez

39. ENSUEÑO

La canela en tu piel es mi condena,

y me meto en tus ojos centelleantes

colmados de chispitas deslumbrantes

y te fascino a mi antojo,

y te como a mordiscos poco a poco

y arranco los besos de tus labios

y los prehendo en mi alma,

y tu pecho resopla conmovido,

y me agarro a tu cuerpo y lo devoro…

y me rompes el alma en tus suspiros,

y me bebo las aguas cristalinas

que emanan de tus poros dilatados…

 

 

Y clavo en tu piel las marcas de Eros,

y me gritas que no pare, como un loco

que continúe hechizando tu ventura

hasta saciar el hambre que te tengo

y que carcome mis entrañas

hace tiempo.

 

 

Me dices, insistente, lo repites

que enrede tu cuerpo como quiera

que anude tus piernas y cintura,

y desgarras mis carnes y mi alma

lentamente me clavas

los sentidos

penetrando hasta el fondo

el filoso puñal que es el deseo.

 

 

Y navego en el cosmos infinito

y ante mi se inclinan insidiosas

las estrellas matutinas

y también las vespertinas,

y los mares arrecian y se unen

y la luna… de plata

grande, fastuosa, hechicera

acompaña el sol que se opaca,

al sonar de los truenos refulgentes

de dos cuerpos posesos y embelesos.

 

 

El olor de la carne es el que embriaga

por amarte desde hoy aunque haya muerte

del ciprés que altivo ya se inca

devorando un alma temblorosa

anudando unos ojos y una mente

confiscando un cuerpo temeroso.

 


Que se esfume el ensueño

de un vivir,

que combata la lluvia

y el cristal del exceso

que inunda mi centro hasta el ombligo

blanquecino en los pechos y entrepierna

con el velo en los ojos y los pápados

de un perlado manto caluroso

que cubre sudores en arcadas

cual rocío blanquesino desde el alba

que perdura en ensueño,

con la piel que es canela

y los labios sangrantes de alegría

el ciprés que se muere...

el amarte sin duda es más que antes,

recreado en mi mente…

desde entonces.

 

Todos los derechos de autor reservados conforme a la ley vigente.